En los últimos años, Lima ha visto cambios importantes en lo que concierne a transporte y movilidad: la reducción y reordenamiento de rutas y paraderos, la aprobación de la ordenanza del bus patrón, los esfuerzos para la formalización de taxis, la promoción del uso de la bicicleta, y por supuesto, la puesta en funcionamiento del Metropolitano y la Línea 1 del Metro de Lima. Es evidente, entonces, que nuestra forma de movernos por la ciudad está cambiando. Pero debemos saber que un nuevo sistema implica nueva información y nuevas reglas: que deben ser comunicadas a los usuarios. Es por eso que ahora Lima tiene un nuevo reto: convertirse en una ciudad legible.









